Más tiempo en casa, pero no menos vida

Con la llegada del otoño los días se acortan, cambian algunos horarios y, poco a poco, empezamos a pasar más tiempo dentro de casa.

En las personas mayores, este cambio puede traducirse también en menos paseos, menos encuentros y más horas sentadas o realizando actividades pasivas.

Sin embargo, quedarse más tiempo en casa no tiene por qué significar dejar de estar activo.

El movimiento, la estimulación cognitiva y la participación en las actividades cotidianas pueden ayudar a mantener capacidades físicas y mentales y, algo que para nosotros es especialmente importante, favorecer la autonomía de las personas mayores durante el mayor tiempo posible.

Movernos también dentro de casa

Cuando hablamos de movimiento no necesariamente tenemos que pensar en una tabla de gimnasia.

Caminar por el pasillo o por las distintas habitaciones, levantarse y sentarse varias veces de una silla estable, realizar movimientos suaves de brazos y piernas o poner una canción y moverse a su ritmo son algunas posibilidades sencillas.

Siempre habrá que tener en cuenta la movilidad, el equilibrio y las condiciones físicas de cada persona. No se trata de hacer mucho, sino de evitar que la llegada del frío vaya reduciendo progresivamente la actividad.

Y hay otras formas de mantenerse en movimiento que a veces olvidamos.

Poner la mesa, doblar ropa, regar las plantas, preparar algunos ingredientes para la comida u ordenar un cajón también requieren movimiento, coordinación y atención.

Además, tienen algo añadido: son actividades que forman parte de la vida real.

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Estimulación cognitiva sin convertirla en una obligación

Cuando pensamos en estimulación cognitiva solemos imaginar sudokus, crucigramas, fichas o ejercicios de memoria.

Pueden ser buenas opciones si a la persona le gustan. Pero no son las únicas.

Preparar juntos una receta conocida, hacer la lista de la compra, jugar a las cartas o al dominó, escuchar música, comentar una noticia o mirar fotografías antiguas son actividades cotidianas que ponen en marcha diferentes capacidades.

También podemos clasificar objetos, cuidar plantas, organizar el menú de la semana o recordar los ingredientes que necesitamos para preparar una comida.

Lo importante es encontrar actividades que tengan sentido para esa persona.

Alguien que nunca disfrutó haciendo pasatiempos probablemente no empiece a hacerlo a los 80 años porque ahora le digamos que “es bueno para la memoria”.

En cambio, quizá disfrute cocinando, hablando de fútbol, cosiendo, escuchando copla, ordenando sus fotografías o enseñándonos cómo se hacía algo que conoce desde hace muchos años.

Ahí también hay estimulación cognitiva.

Estimular no es examinar

Esta diferencia es especialmente importante cuando existe deterioro cognitivo o alguna de las distintas demencias.

Mirar un álbum familiar puede ser una actividad estupenda. Pero si cada fotografía va acompañada de preguntas como “¿te acuerdas de quién es?”, “¿cómo se llamaba?” o “¿dónde estábamos?”, sin querer podemos convertir un momento agradable en una pequeña prueba de memoria.

Con los años acompañando a personas con problemas de memoria hemos aprendido que, muchas veces, basta con cambiar la forma de hablar.

En lugar de preguntar:

“¿Te acuerdas de Carmen?”

podemos decir:

“Carmen, tu amiga de la infancia…”

Le estamos ofreciendo la información de manera natural. Puede que ese nombre, unido a su historia, despierte un recuerdo, una emoción o dé pie a una conversación. Pero, si no sucede, no hemos puesto a la persona ante la evidencia de que no consigue recordar.

Lo mismo podemos hacer con una fotografía.

En vez de preguntar “¿Sabes dónde estábamos aquí?”, podemos comenzar con “Mira, esta foto es de aquel verano que pasamos en la playa…”

Damos contexto y dejamos que el recuerdo aparezca, si aparece.

Porque cuando existen problemas de memoria no necesitamos comprobar continuamente qué recuerda una persona y qué ha olvidado. Podemos facilitarle el camino, evitar frustraciones innecesarias y disfrutar juntos de la conversación.

Estimular no es examinar. También es acompañar los recuerdos sin ponerlos a prueba.

Ayudar no significa hacerlo todo por ellos

Con frecuencia, las familias hacemos cosas por nuestros mayores con la mejor intención.

Vamos más rápido. Evitamos que se cansen. Queremos facilitarles el día.

Pero a veces, sin darnos cuenta, terminamos haciendo por ellos cosas que todavía podrían hacer solos o con un poco de apoyo.

Quizá necesiten más tiempo para vestirse. Tal vez puedan preparar parte del desayuno, pero no todo. Pueden doblar las toallas, aunque otra persona tenga que guardarlas después. O elegir qué quieren comer, aunque necesiten ayuda para cocinarlo.

Cuando sea seguro y sus capacidades lo permitan, dejemos que participen.

Elegir, decidir, caminar, preparar, ordenar, conversar, colaborar.

Son acciones sencillas, pero mantienen a la persona conectada con su propia vida.

El acompañamiento puede ser un tiempo activo

En el cuidado de personas mayores, unas horas de compañía pueden dar para mucho más que cubrir unas necesidades básicas.

Un paseo, una conversación, preparar juntos la comida, hacer una pequeña compra, escuchar música o realizar algunos ejercicios sencillos en casa pueden formar parte del día.

No se trata de llenar cada minuto de actividades.

También hay tiempo para descansar, para estar tranquilos y, sencillamente, para acompañarse.

Se trata de observar qué puede hacer todavía esa persona, qué le gusta y qué actividades tienen sentido para ella.

En Amanecer Cuida de Ti intentamos aplicar esta forma de entender el acompañamiento en nuestros servicios de ayuda a domicilio en Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y localidades cercanas.

Porque pasar más tiempo en casa no tiene por qué significar hacer menos. También en otoño podemos seguir moviéndonos, participando y manteniendo esas pequeñas actividades que nos ayudan a conservar autonomía.

Nuestro compromiso

En Amanecer Cuida de Ti creemos que cuidar también empieza por comprender.

Por eso compartimos información útil, basada en la evidencia científica y explicada de forma sencilla, para ayudar a las familias a cuidar con más tranquilidad.

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