Infecciones urinarias en personas mayores: señales que muchas veces pasan desapercibidas

Hay situaciones que, a simple vista, pueden parecer un cambio más del día a día…

Un poco de decaimiento, más sueño de lo habitual o cierta desorientación.

Sin embargo, en personas mayores, estos pequeños cambios pueden ser la forma en que el cuerpo está avisando de algo más.

Según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), las infecciones urinarias son una de las infecciones más frecuentes en personas mayores y una causa habitual de complicaciones si no se detectan a tiempo.

Cuando los síntomas no son los de siempre

A diferencia de personas más jóvenes, en mayores los síntomas pueden no ser evidentes.

La SEGG señala que estas infecciones suelen presentarse de forma atípica, lo que dificulta su detección.

No siempre hay dolor o escozor.

En su lugar, pueden aparecer señales como:

  • Confusión o desorientación repentina
  • Somnolencia o mayor apatía
  • Cambios en el comportamiento
  • Pérdida de apetito
  • Debilidad o mayor riesgo de caídas

Y aquí es donde muchas veces se retrasa la detección.

Un dato importante

Las infecciones urinarias son, tras las respiratorias, una de las infecciones más frecuentes en personas mayores que viven en la comunidad.

No todo es infección

Es importante tener en cuenta algo que muchas familias desconocen:

En personas mayores es frecuente la bacteriuria asintomática, es decir, la presencia de bacterias en la orina sin síntomas.

Esto no siempre requiere tratamiento, por lo que es fundamental una correcta valoración profesional.

Factores de riesgo frecuentes

Hay circunstancias que aumentan la probabilidad de sufrir infecciones urinarias:

  • Baja ingesta de líquidos
  • Incontinencia urinaria
  • Movilidad reducida
  • Uso de sondas urinarias
  • Enfermedades crónicas como la diabetes
  • Dificultad para vaciar la vejiga

Tal como indica la SEGG, estos factores están directamente relacionados con el aumento de la incidencia en personas mayores.

Prevención en el día a día

Pequeños gestos pueden marcar una gran diferencia:

  • Fomentar una buena hidratación
  • Mantener una higiene adecuada
  • Observar cambios en hábitos o comportamiento
  • Acompañar en las rutinas diarias

¿Cuándo consultar?

Ante cualquier cambio repentino, especialmente si hay desorientación o decaimiento sin causa clara, es importante consultar con un profesional sanitario.

Detectarlo a tiempo puede evitar complicaciones mayores.

A veces, cuidar también es saber observar.

Estar atentos a esos pequeños cambios que, aunque parezcan insignificantes, pueden decir mucho.

Porque detrás de cada detalle… puede haber una necesidad de cuidado.

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